El efecto Mozart ha llegado a la sanidad pública. Ojalá lo haya hecho para quedarse

Dice una sentencia popular que “quien canta su mal espanta”. Que la música influye sobre el estado anímico de la persona es un hecho que cualquiera ha constatado, y que en cualquier momento puede experimentar.

Ahora de lo que se trata es de estudiar los efectos que tienen las distintas notas musicales sobre la salud de los pacientes. En eso están la Comunidad de Madrid, y la ONG “Música en vena” – . La asociación realiza su trabajo desde hace cuatro años en doce hospitales de la Comunidad de Madrid, a través de de un convenio suscrito con el Servicio Madrileño de Salud. Actualmente realiza sus primeras acciones en otras Comunidades Autónomas.

Desde el mes de noviembre del año pasado, el Hospital Universitario 12 de Octubre, y aproximadamente el centenar de componentes de la asociación musical que la integran, han iniciado una experiencia piloto denominada “Músicos Internos Residentes”. El programa se ha llevado hasta la fecha en distintas unidades como Rehabilitación, Unidad de Cuidados Intensivos -UCI- y Neonatología.

De momento sus participantes ya han podido constatar in situ, los efectos positivos de las distintas melodías sobre los pacientes, como la estimulación y la estabilización de algunas dolencias. Los artistas, que tocan a pie de cama en pareja, lo hacen vestidos con indumentaria sanitaria. Mientras los facultativos provistos de sus utensilios, realizan las tomas de datos a los pacientes, con objeto de medir los efectos de las melodías en cada uno de ellos.

Aunque el repertorio de los músicos altruistas es clásico, en ocasiones se ven en la necesidad de improvisar, y de interpretar temas de otros géneros, según sea la patología y el estado anímico del enfermo. El programa se encuentra en fase experimental, pero está previsto que próximamente se extienda a otras áreas como Hematología, Cardiología y Neurología.

El objetivo es contribuir a una mejor recuperación, y hacer al paciente una estancia más agradable. La experiencia resulta cuanto menos prometedora. Es posible que en un futuro, en función de los resultados que se obtengan, se pueda saber sobre qué enfermedades tiene un mayor efecto la música.

Quizás en un futuro esta iniciativa pueda ampliarse a otras unidades como Unidades del Dolor, y pacientes terminales. Y es posible que de esta forma pueda minimizarse la sintomatología, y facilitar un tránsito más feliz a los enfermos. Que cada vez estemos más cerca de saber que no solo la música, sino la compañía y el calor humano de los músicos, tengan una influencia positiva en su recuperación.

Incluso es posible que la música contribuya a crear un mejor ambiente, y ejerza de igual forma influencia sobre el personal sanitario, aumentando de esta forma los estándares de calidad, en su relación con los pacientes. El efecto Mozart ha llegado a la sanidad pública. Ojalá lo haya hecho para quedarse.

José Luis Meléndez. Madrid, 15 de julio del 2017
Fuente de la imagen: blog.musicacreativa.com

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