El espíritu deportivo de los jugadores de la Selección, contrasta con la acritud y la escasa deportividad, con la que algunos políticos defienden sus propios intereses

Los que esperaban que la moción de censura que Unidos Podemos ha presentado al gobierno de Rajoy, no iba a tener ninguna consecuencia, se han equivocado. La sesión parlamentaria ha servido en primer lugar para erosionar la imagen del Partido Popular y del Presidente. Por otro lado para reforzar la imagen institucional del líder de Podemos, y en última instancia para escenificar y hacer público el inicio de un posible entendimiento de la izquierda española.

El ambiente de enfrentamiento y de discordia ha imperado una vez más entre los parlamentarios. El espectáculo, los tonos, los reproches, las frases hechas, las descalificaciones, y la ironía, han sido los protagonistas una vez más en este tipo de actos, en donde las acusaciones partidistas y personales, se han impuesto una vez más frente a la unión de los partidos, en los asuntos de Estado.

Sus señorías han intentado salir triunfantes y ganadores, a través de titulares que en los días sucesivos les sitúen por encima de sus adversarios. Los españoles han vuelto a perder el tiempo, sus energías, y el debate. Cada partido ha llevado sus propuestas, y muchas de las promesas electorales contraídas con los electores, por medio de un contrato social, han quedado en el baúl de los recuerdos.

El espíritu deportivo de los jugadores de la selección española, entrenando, haciendo equipo, y defendiendo los intereses del País, contrasta con la acritud y la escasa deportividad con la que algunos políticos han defendido sus propios intereses. La pasión que hacen sentir a los aficionados nuestros deportistas, antes y después de sus encuentros, y la emoción que proporcionan durante y después de sus encuentros, siguen eclipsando el protagonismo de los equipos políticos.

Cabría preguntarse, si las causas de este lamentable espectáculo, son la falta de copas, o más bien otro tipo de incentivos económicos. Es cierto que muchos deportistas cobran mucho más que sus señorías, pero lo hacen gracias a sus méritos, y a la disciplina de las normas y de las faltas imperantes durante el juego, las cuales inhabilitan a los mismos a jugar durante un tiempo en su equipo.

A la primera división del Partido Popular, y a la segunda división del partido socialista, se han sumado recientemente nuevos equipos. Nadie se imagina en esta liga, un Real Madrid, jugando contra el Fútbol Club Barcelona con jugadores de otros equipos. El nuevo mapa parlamentario sin embargo, obliga a los distintos partidos a pactar y a ponerse de acuerdo. El fútbol español por el contrario, sigue conservando su pureza original.

La música es capaz de unir más a las personas. Sorprende que se toque el himno nacional en los eventos deportivos internacionales, y que no suene en los actos nacionales e institucionales de marcada relevancia, cuando sus señorías van a ponerse y a sudar la camiseta nacional. De manera especial, en los debates de la nación y en las mociones de censura.

¿Son más españoles nuestros deportistas, que nuestros políticos? Más unidos, a la hora de defender nuestros intereses, al menos, sí que parecen…

José Luis Meléndez. Madrid, 14 de junio del 2017
Fuente de la imagen: Flickr.com

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