Tu Navidad, no es mi normalidad

Este año voy a adelantarme, para evitar males mayores. Las fechas que se avecinan, tienen sus efectos secundarios, y a cada uno de nosotros, nos afectan de una determinada manera. A mí, sinceramente, me pone un tanto irascible la superficialidad, los excesos, y la hipocresía, con la que algunos inundan de nostalgia, estos largos días de invierno. Así que he tomado la determinación, que aquellos que me feliciten su navidad, serán correspondidos y felicitados en tono jocoso (tu Navidad, no es mi normalidad, así que no hace falta que me felicites). Todo desde mi ecuánime e impertérrito estado de normalidad.

Y siempre, eso sí, teniendo presente, que no es bueno perder las formas. Un acto simultáneo, con sonrisa instantánea incorporada, que a su vez compartiré, compadeciéndome (algo especialmente importante en estas fechas), como consecuencia de los lamentables y preocupantes estados de estupidez transitoria de los afectados. El objetivo no es otro que animarles, y apoyarles todo lo que se pueda, en sus recaídas anímicas, afectivas, etílicas, emocionales, digestivas, consumistas, y espirituales, propias de estas “fiestas” tan alegres, y de efectos tan contradictorios y beneficiosos para todos.

Esto, ¿se animan…?

José Luis Meléndez. Madrid, 22 de diciembre del 2016
Fuente de la imagen: Flickr.com

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